Las fichas de situación comunicativa nos proporcionan
una forma de guardar información o resúmenes, que luego consultamos a la hora
de redactar el trabajo en referencia a los datos que estas contienen. Por tanto
son ventajosas pues nos organizan y nos dan un modelo de parámetros a seguir.
En nuestra poca experiencia de su uso hemos notado que ésta forma de guardar información permite formar sistemáticamente una manera de intercambiar información entre el emisor y el interlocutor, manteniendo como límite un contexto social donde se desarrolla esta actividad. Lo que encaja en un ambiente ideal para dialogar el tema.
Estos límites logran acercarnos a nuestro propósito en la situación comunicativa. Al lograrlo la información que se ha recopilado toma fuerzas e influye directamente con la persuasión de nuestros interlocutores.
Lo interesante es que nos enseñan a organizar nuestras ideas para que se pueda adaptar a estos ambientes. Así que logramos un mayor dominio de su presentación al plantear los roles del interlocutor, de modo que su explicación puede ser abundante o no según lo anterior. No solo eso, aquel que lea puede tener una idea clara de qué tratará, para qué publico o incluso su propósito.
En conclusión las fichas de situación comunicativa nos permiten seguir un modelo para desarrollar o planificar una situación, así como guardar información a tomar en cuenta al momento de desarrollarla, todo esto para establecer una comunicación efectiva entre el emisor y el interlocutor.
En nuestra poca experiencia de su uso hemos notado que ésta forma de guardar información permite formar sistemáticamente una manera de intercambiar información entre el emisor y el interlocutor, manteniendo como límite un contexto social donde se desarrolla esta actividad. Lo que encaja en un ambiente ideal para dialogar el tema.
Estos límites logran acercarnos a nuestro propósito en la situación comunicativa. Al lograrlo la información que se ha recopilado toma fuerzas e influye directamente con la persuasión de nuestros interlocutores.
Lo interesante es que nos enseñan a organizar nuestras ideas para que se pueda adaptar a estos ambientes. Así que logramos un mayor dominio de su presentación al plantear los roles del interlocutor, de modo que su explicación puede ser abundante o no según lo anterior. No solo eso, aquel que lea puede tener una idea clara de qué tratará, para qué publico o incluso su propósito.
En conclusión las fichas de situación comunicativa nos permiten seguir un modelo para desarrollar o planificar una situación, así como guardar información a tomar en cuenta al momento de desarrollarla, todo esto para establecer una comunicación efectiva entre el emisor y el interlocutor.
-Escrito por todos los integrantes del blog.
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